La Paz comienza con una sonrisa 


Hoy me he quedado a rezar en Mother house, en la tumba de madre Teresa. 

Pasar la mañana aquí es toda una experiencia, ya que uno, desde el suelo, ve pasar por delante un desfile de personas de toda clase que merece la pena quedarse solo por verlo. 

Hoy sin embargo, algo me ha llamado especialmente la atención. Han entrado dos amigas indias. No hacía falta mirarlas mucho para descubrir que una era musulmana y la otra hindú. Han pasado un buen rato en la tumba de la Mother.  Sentadas en silencio mirándola, probablemente contándole todo lo que llevan en el corazón.

Este tipo de cosas, que aquí suceden tan continuamente, no dejan de sorprenderme. 

Madre Teresa consigue estas cosas, este ha sido su legado… 

Estamos en un momento histórico en que con sus más y sus menos, el catolicismo no tiene buena fama y tampoco muchos seguidores (y ojo, que en muchas ocasiones se lo ha ganado). 

Sin embargo madre Teresa sigue congregando aquí más de 200 voluntarios de todo el mundo cada verano… y me sigue sorprendiendo. 

Sigue consiguiendo que cada mañana por su tumba pasen personas de todas las religiones a rezar con ella… 

¿Cuántas personas, que no sean católicas, conocéis que dediquen parte de su tiempo a rezar con una monja católica? Exacto, ninguna… sin embargo ella lo consiguió y lo sigue consiguiendo. 

En calcuta, madre Teresa es punto de encuentro, su tumba es algo así como el centro ecuménico no oficial del mundo… y me fascina. 

Con todos los conflictos y discusiones absurdas en las que vivimos inmersos… cuánto cambiarían nuestras circunstancias si, como ella, nos relacionásemos con todo el mundo empezando con una sonrisa. 

Que bien se está aquí 


Hoy el Evangelio nos remite a la Transfiguración. Ese momento en el que Jesús con tres de los apóstoles (Juan, Pedro y Santiago), sube al monte Tabor y allí se muestra tal como es, hijo de Dios, les enseña la Gloria De Dios, y ellos se quedan llenos de paz, como extasiados… 

Y es en ese momento cuando Pedro, con el que muchas veces, por cazurro y cabezota, me identifico, le dice a Jesús aquello de “que bien se está aquí” y le propone montar unas tiendas para quedarse allí arriba la mar de agustito, en vez de tener que bajar del Tabor a sus quehaceres de cada día… con sus luchas y tal… 

Pero ese no es el plan de Jesús… seguro que Él también estaba allí más cómodo que nadie, pero le hace ver a Pedro que Él no ha venido para eso, que no lo ha llamado para eso… no le ha llamado para que se quede en el Tabor comodito, en su zona de confort… no. Jesús invita a Pedro a bajar a su día a día otra vez, a guardar esa sensación y esa paz en el corazón para poder decir en su trabajo, a su familia, que el Señor es quien regala la paz y la alegría. 

Calcuta es mi Tabor, y yo soy una comodona igual que Pedro. Yo aquí montaría mis tiendas y me quedaría con esta paz, esta alegría, cerquita de Dios. 

Sin embargo eso no es lo que Él tiene previsto ahora mismo… y pese a que a mi me den ganas de llorar cuando pienso que solo me quedan aquí 22 días… Jesús hoy me recuerda que pese a mi cabezoneria y mi aburguesamiento, esta experiencia está en mi corazón, que la transfiguración que vivo aquí cada verano puedo guardarla e ir recuperándola cada vez que necesite un abrazo de Calcuta, un recordatorio de mi Tabor.