107 días

20160419_104859-1.jpg

Ahora sí, ahora sí que sí. ¡Me voy a Calcuta!

Tengo el visado, reservé el hotel, tengo el vuelo y ¡me muero de ganas!

El 4 de agosto, después de la JMJ de Polonia, me voy a casa, vuelvo a Calcuta.

Cuando dije que este verano no iría, que necesitaba descansar, no mentía, de verdad planeaba quedarme por aquí y hacer cosas un poco distintas, pero el corazón pudo más, y aquí estoy, contando días…

No quepo en mi de felicidad y agradecimiento por poder volver a la Ciudad de la Alegría, a la ciudad que me llena el corazón y me carga las pilas para el resto del año.

Sin palabras y feliz

Anuncios

Le llamaron loco

12966638_807126146085869_1258018650_n
Una fotico del altar durante la adoración, y no… no lo he decorado yo xD

Ayer en Montcada i Reixac (en Madrid se organizó en la Almudena, aquí la organizamos en una Ermita chiquitina perdida por el mundo que no sale ni en google, somos diferentes, ya sabemos…) se organizó una oración por las Sisters que fueron asesinadas en Yemen a principios de marzo, para pedir por la futura canonización de Madre Teresa, y para pedir vocaciones para las MC (pese a que son la única una de las pocas congregaciones que conozco que tienen vocaciones jóvenes).

Fue una oración preciosa, en la que el sacerdote habló de las MC, de su trabajo, de los voluntarios… es un regalo constante ver que la experiencia que yo tengo de estar con ellas es algo común a todos los que tienen el privilegio de poder conocerlas.

Leyó el sacerdote una oración preciosa del Papa Francisco en el viernes santo. Hizo especial hincapié en esta parte, que tan bien define la vida MC:

“Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en el rostro de las religiosas y consagrados –los buenos samaritanos– que lo dejan todo para vendar, en el silencio evangélico, las llagas de la pobreza y de la injusticia.”

Al terminar de leer la oración, el sacerdote dijo una frase que lo recogía todo, que abraza todo lo que uno puede decir sobre la entrega de las cuatro Misioneras de la Caridad de Yemen, de tantas que cada día renuncian a sí mismas, se olvidan de sí mismas, por servir a Jesús en los pobres. El resumen perfecto de la oración del Papa Francisco, TENGO SED.

Realmente, cuando uno piensa en las MC, ve mujeres completas, felices, nunca las ves cansadas, nunca les falta una sonrisa, tienen el corazón sinceramente desbordante.
Y todo eso cobra especial valor cuando te acercas a ellas, las conoces, oyes sus historias, sus testimonios, sus vivencias… conoces la regla de la congregación…
Y no puedes más que quedarte ojiplático delante de ese derroche de alegría, del terremoto de vida que son un grupo de mujeres que ya no se acuerdan de sí mismas, que lo han dejado todo atrás (familia incluída, a la que ven cada 10 años), que se despiertan antes de las 5 de la mañana para ser servidoras, de corazón y a cada instante de todos aquellos a los que el mundo ha rechazado.

El corazón ya está preparado

P1060340.JPG

Reconozco la sensación…

Una emoción que hace temblar el corazón mientras miras vuelos, mientras te aseguras de que todos los documentos necesarios para el visado están en orden, mientras piensas en los rostros que serán tu familia durante esas semanas…

La sensación es parecida a las mariposas en el estómago que uno tiene cuando se enamora…

Y la semana que viene, cuando haya enviado los papeles del visado, volveré a esos nervios emocionados por pensar si llegará o no llegará, si todo estará correcto…

Y a partir de entonces, esa sensación de impaciencia emocionada, propia del que sabe que pronto vuelve a casa, la cuenta atrás… si Dios quiere, 118 días desde hoy. Los días que pasan despacio pensando en ir a encontrarme con Calcuta… otra vez.